En vísperas del 2015

 

 

 

 

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

La gente como hormigas recorre las arterias principales de mi ciudad, entran, salen, hacen colas…
Algunos salen con un simple jabón o un litro de aceite en las manos…compras de fin de año.

La gente camina, tropiezan entre sí, la norma, no pedir disculpas y seguir caminando…

Algunos pregonan “tengo ropa barata pal fin de añooooo”, amigo, mi socio ¿en qué te puedo ayudar? Aquí aparece de todo…

La gente anda loca buscando la felicidad en un pedazo de carne, en una libra de ñame, en la ensalada, la gente que puede, anda buscando esas cosas.

Ayer me tocó ser como Santa Claus, llegó la remesa familiar de fin de año…tuve que ir casa por casa repartiendo – JO JO JO , llegó la felicidad, toma prima, 10 pa ti, Mireyita tu situación es un poco más dura, coge 20, a los familiares más allegados, 80, para mí, nada, nada dicho, pero si, algo implícito viene, mami nunca me deja sin nada, menos en fin de año y con mis planes futuros…
La felicidad en un signo, la felicidad en 1 o en 25….
Comer, emborracharse, olvidar
Comer, emborracharse, olvidar
Comer, emborracharse, olvidar.
Llorar, lágrimas, llorar.
La felicidad, que no es felicidad.
Esperemos tiempos mejores…
En vísperas del 2015, ¡salud caballero! y tratemos de lograr una verdadera felicidad.

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Mi Pre…

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Yo no sé como será para otro joven en este mundo pero, para el cubano –y esto lo digo luego de haber conversado con muchos jóvenes de toda la isla- el preuniversitario es una etapa crucial que marca el hombre/mujer que quieres y vas a ser.
Mi experiencia personal se enmarca en el IPVCE Antonio Maceo Grajales de la ciudad de Santiago de Cuba. Tres años que me sirvieron para transformarme en el ser que hoy recorre este mundo y que a ratos le da por escribir y en estos últimos tiempos plasmar lo que escribe en este blog.
Luego de un año de intensificar preparación en la secundaria básica, me enfrente junto a un numeroso grupo de amigos a los exámenes de ingreso a estos centros que tienen este tipo de requisitos, al cabo de un tiempo me llega la noticia de estar entre los seleccionados. Me sentía muy emocionado mientras mi madre ponía el grito en el cielo pues ella deseaba que yo accediera a la modalidad de Pre en la Calle, existente en nuestra ciudad y que permitía que los estudiantes fueran todos los días para sus casas, luego de las jornadas de clases, cosa conveniente debido a las precariedades con las que los estudiantes becados estábamos condenados a convivir.
Yo, con la irreverencia que a ratos se adueña de mi ser, a pesar de todas las lógicas razones que me fueron dadas para no becarme, lo hice…
El día 27 de agosto de 1999 me monté en un tren que de las 4:00pm que debía pasar, pasó a las 8:00pm (esto se convertiría en constante todas las veces que cogiera el tren para ir para la escuela), la otra odisea era coger una Girón V desde la Estación hasta el IPVCE.
Luego de mucho bregar ya me estaba instalando en el V-1 (el V viene de varones y el 1 de ser el primer dormitorio) de la Unidad 3 alrededor de las 11:00pm, y cuál fue mi sorpresa, que aun en la oscuridad de un dormitorio que parecía dormido, comenzaron a volar por los aires las bromas más ocurrentes, eso nos costó, a todos, un atípico recibimiento, el oficial de guardia nos bajo a darle brillo (con unos brilladores que parecían preparados para seres de otro mundo) a los pasillos que conectaban a la U-3 con el resto de la escuela. De esa manera comenzaba mi Semana de Adaptación.
Cuando llegó el primer domingo de visitas de padres no fueron pocos los grandulones que se echaron a llorar para que los sacaran del centro, yo no, yo estaba deslumbrado con una escuela tan grande, una escuela que hizo exclamar a una madre, en algún momento “nunca pensé que fuera necesario tanto concreto para educar a un muchacho”, el tiempo fue pasando y creo que en el único momento que quise salir de la escuela fue al recibir 87 puntos en el primer control de matemáticas, para mí, acostumbrado a los 90 y tantos cercanos al 100 o al 100 mismo, eso era una hecatombe/catástrofe; pero eso solo fue momentáneo, ya había comenzado a crearme un nombre, a rodearme de amigos, afines a mí en tantas cosas en aquella casa grande que por tres años aprendería a amar y a odiar, fluctuando entre esos dos sentimientos que para algunos son tan diferentes y tan iguales.
Las personas tenían razón, en esos años era una tarea de titanes el estar becados, para uno y para los padres, pues solo podíamos llegar al fin de semana gracias a las familiares jabas que nos llegaban todos los domingos o traíamos con nosotros al retorno de los pases, cargadas (los que se lo podían permitir), unas, y otras no tanto, en mi dormitorio nos uníamos 5 y poníamos a disposición de todos lo que llevábamos, contábamos hasta las tostadas de pan y hasta cálculos con fracciones hacíamos, tratando de que las provisiones nos alcanzaran toda la semana, ir al comedor era como ir hacia una sala de torturas, era mucho el nabo, la proteína vegetal y la mala elaboración hacía peste, en esos tiempos nuestra mejor aliada era la pasta cubana (una especie de dulce que hasta hoy no defino sus ingredientes, solo se que era eso, dulce) que vendían en la cafetería. Muchas veces tuvimos que comer a las 2 o 3 de la mañana porque se habían roto los tachos.
Otro de los grandes problemas era el agua, casi nunca había, fueron pocos los días en los que me pude dar el lujo de bañarme en la ducha, en ocasiones salir de la escuela a los alrededores a buscar el preciado líquido para las necesidades más elementales, no era considerado como una fuga, pero ¡como se disfrutaba ir en grupos a la caza del H2O!
En pocas palabras he resumido los dos más grandes problemas que me hicieron compañía durante mi etapa preuniversitaria.
El IPVCE fue mucho más, fue forjarme como persona, creador de valores en mí que aun me acompañan y me acompañarán toda la vida. Entré con la firme convicción (de mi familia) de ser médico y ya ven, me licencié en Comunicación Social. Allí perdí muchos miedos, gracias a que estaba por mi cuenta y por lo tanto yo ponía mis propias leyes y límites, aprendí a convivir y a respetar la diversidad en todas sus expresiones y colores. Tuve novias, algún incipiente proyecto de novio que solo en eso quedó, definiendo así mi identidad sexual.
Fui muy activo, ya en 11 grado era el locutor de los principales actos y reuniones en el centro y fuera de este, fui dirigente estudiantil a varias instancias, llegue a ser vanguardia provincial de la FEEM (Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media) y había creado junto con otros amigos, dos grupos de reuniones, uno, dedicado a la literatura llamado “Los Otros” y el otro “Cosa Nostra” dedicado a compartir, tomar, beber, escuchar música en toda su extensa variedad, en fin, cosas de becas, nos apoderamos de espacios abandonados en el coloso de cemento y hierro y como a nadie hacíamos daño, nadie con nosotros se metía.
Fue con toda la carga que lleva, una etapa excepcional, variopinta, llena de experimentaciones y el mejor de los momentos para cultivar amistades que, aun cuando no nos hayamos visto nunca más, nos sentimos parte de un todo que nos une a través de los años y no nos deja olvidar.
Cuando en 12mo grado tuve que decir las palabras centrales a nombre del estudiantado saliente en el acto de fin de curso , muchas fueron las emociones que se agolparon, antes de eso, escribiendo el discurso el nudo en la garganta era imposible de disimular, comencé a temer, temer yo, fogueado en esas cosas, de hacer el ridículo y mi temor se hizo realidad, no pude contener/amarrar/ocultar, tantos sentimientos, las lágrimas salieron y aun cuando en ese momento no estuve pendiente en la reacción de mis colegas y amigos se, que muchos se sentían igual, despedían a un lugar maravilloso, un lugar donde habíamos terminado de forjarnos, un lugar que cariñosamente nos marcaba como con hierro caliente, con una marca indeleble y que nos hace reconocernos en la distancia, algo que no se puede explicar, en cualquier lugar cuando alguien te pregunta si estudiaste en la Vocacional, por lo general, quien pregunta, también estuvo en una.
En esas vacaciones mis noches fueron muy largas, ya no retornaría, ya no habría un IPVCE esperándome en septiembre, ya los amigos no nos sentaríamos en el mismo sitio en el aula que por tanto tiempo agradecida nos abría cada día las puertas al conocimiento, a la jodedera, a las locuras de juventud.
Aunque peque de desmemoriado no puedo dejar de mencionar nombres, solo eso para que en la indefinición se encuentren aquellos con nombres coincidentes: Máximo, Eusebia, Sojo, Nelson, Guillermo, Carlos, Alejandro, Adrian, Miyaxis, Digna, Elisandra, Rosalia, Katia, Aurora, Fidel, Ángel, Jorge, muchos, muchos más que se escapan ahora, pero que sus rostros de mi mente jamás saldrán.

La despedida de ese lugar me abrió las puertas a un mundo desconocido, también maravilloso y un camino recorrido hasta hoy lleno de dichas, con algún que otro revés claro está, pero siempre que me preguntan ¿Qué etapa de tu vida te gustaría repetir? La respuesta, luego de este escrito es evidente: Repetiría mis tres años de IPVCE…

 

17-12-2014

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona.
Desde el día 17 de diciembre, creo que mi vida ha cambiado, no se la magnitud que tenga el haber presenciado, al menos la intención de que la realidad de los cubanos se transforme gracias a la intención de una normalización de las relaciones entre dos países que, desde que comencé mis estudios solo he escuchado hablar del diferendo “EE-UU –Cuba” , si, en ese orden pues si lo decías al revés perdías todos los puntos en esa pregunta fija en cada examen de historia, pues siempre nos inculcaron que precisamente el problema venía de nuestros “vecinos del norte”.
Hoy, el discurso promete ser otro, pero, aun cuando me apego a la esperanza de que así sea, pesan de ambos lado, más de cinco décadas de falta de entendimientos, acusaciones e intentos fallidos de llegar hasta donde hemos llegado, o mejor, hasta donde han llegado, pues, es cierto, estoy muy contento con los nuevos hechos pero, sigo sin sentirme parte de lo que acontece.
Las personas en la calle se divide entre el escepticismo y la esperanza (eso lo pude constatar a lo largo del país pues la noticia me agarró en La Habana y aún en caliente llegué a Santiago), eso está muy bien, pero, ¿de qué manera, los cubanos y cubanas pueden tomar cartas en el asunto? ¿Cómo podemos hacer valer nuestra condición de ciudadanos? ¿Cuáles son los mecanismos acertados para que yo (simplemente yo, con mi voz) pueda sentir que al menos, con un dedo estoy tocando el timón que guía por estos nuevos tiempos a mi nación?
Son preguntas que constantemente me hago, pero la respuesta es demasiado dura (el síndrome de oveja, bajar la cabeza y seguir caminando, aparece, pero no; voy a seguir, quiero seguir) por mucho que busco respuestas en todos mis años de estudio, en mi Licenciatura en Comunicación Social, y en tantas investigaciones, los mecanismos que existen para hacer valer mi voz no me convencen, desde hace mucho me parecen primitivos y por tanto arcaicos, y me doy cuenta que los problemas de los cubanos, nos toca a los cubanos resolverlos.
¡Qué bien! Ahora contamos con la amistad o la intención amistosa de nuestros poderosos vecinos, pero ya es hora de darnos cuenta, ahí no está el motor impulsor del cambio tan necesario para nuestra realidad, el cambio duerme dentro de nosotros mismos, en cada cubano que está dentro o fuera de la Isla.
Mi generación y la que le sigue ya no se sienten comprometidas con nadie, a mi generación lo que le importa es sentirse bien. Yo abogo por ir más allá, tratar de sentirnos así pero de manera general, a nivel de país y para que esto suceda el pueblo cubano se debe empoderar de conceptos como Ciudadanía, Democracia, Libertad de Expresión, Libertad de Asociación, Acceso a la Información, Disenso, entre otros que se han ido desvaneciendo al pasar de los años.
A mi entender es muy cierto eso que vengo escuchando y leyendo, sobre la pelota que está de este lado, que es el gobierno cubano el que tiene que saber qué hacer con todas las directrices que desde los Estados Unidos se han abierto a partir del día diecisiete de diciembre, pero creo que no solo le corresponde al gobierno, nosotros, el pueblo, debemos ayudar para que las decisiones que se tomen no sean las que unos pocos consideren más acertadas, sino, las que todos unidos, acordemos sean las de mayor beneficio para el bienestar nacional y así el futuro de tantas personas vuelva a estar dentro de su país.

Añoranzas…

A mi me encanta mi pueblo… Me duele ver como cada vez que publico una foto ya sea de una poceta de un río, de sus principales calles, de una casa vecina, de los dolores más íntimos, las personas que ya no viven en él: comentan, disfrutan, agradecen; pero sobre todas las cosas hacen derroche de una fuerte añoranza matizada con un poco de nostalgia, me identifico, yo siempre he pensado dejar la vida pueblerina y cambiarla por la citadina, abandonar el ¨fatalismo geográfico¨, culpable de todos los ¨males¨ y arrojarme a vivir ¨plenamente¨, pero; ese soy yo.

¿Que hay de aquellos que, movidos por otros intereses o situaciones, han dejado la tierra que los vio nacer? ¿Cuantos, sin el menor agrado se han montado en un avión porque toda la familia ha decidido marchar en busca de un poco más de dinero con el cual llevar una mejor comida a la mesa? O, simplemente se marchan pues creen que es lo mejor y luego no pueden con tantas emociones dentro del pecho producto del desarraigo del cual son víctimas… Todas estas cosas me hacen pensar… ¿Vale la pena caminar hacia la mejora y sentir que estoy abandonando?

La respuesta, sin dudas, es ¨Si¨, pues aun cuando todo lo antes dicho es muy cierto, de Dos Caminos o de cualquier pueblo natal, uno nunca se va, en nuestros corazones siempre estamos allí y el sueño del retorno, del compartir con los amigos, nos dará fuerzas para seguir adelante.

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¿Sueño o realidad? Mejor, tiempo al tiempo.

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Por Taylor E. Torres Escalona

La moneda única es un hecho que cada vez se hace más palpable quizas no en la realidad, pero si al menos en el sueño de quienes ven en ello la solución a un problema demasiado tratado en todos los espacios de discusión y debate, desde las esquinas hasta los órganos de prensa, que a manera de promesa también se hacen eco de este suceso casi inminente por las dimensiones que tiene dentro de nuestro día a día.
Dicho tema se hace obligatorio en cada conversación, sea profunda o superficial,
pues mientras unos especulan como el precio de las mercancías bajará otros aseguran que al final, como reza el dicho popular, el perro será el mismo pero con diferente collar, yo no me apego a ninguna de estas vertientes de la discusión,bastante ya he sufrido la dualidad monetaria como para tomar parte en un lado o el otro. Simplemente me mantengo al margen esperando para que nuestros especialistas den la última palabra, acertada o no, pienso que problema tan profundo debe estar en manos de ellos que conocen bien el estado actual de nuestra economía, prefiero ser de los que se apegan a la idea que las decisiones que se tomen, a largo o corto plazo serán de beneficio para nuestros ciudadanos.

A pesar de lo antes expuesto si creo que es un tema al que se le da largas y que lo cubre una niebla de desinformación como tantos otros que pasan desapercibidos delante de nuestras narices y que en un final fuera cual fuere la decisión tomada acataremos como ley divina.

Hoy en día tan solo puedo dar fe de como el único paso al que la población ya tiene acceso (eso de que ya hay muchas shoping en las que puedo comprar con CUP lo mismo que con CUC) no apunta a mejoría sino a hipocresía marcada, dejando mucho que desear pues con mis modestos 345 pesos de salario no puedo comprar, si no lo que quiera, al menos lo necesario para llevar una vida consecuente a los tiempos que corren.
Se pudiera hablar de que al menos con dicha medida me ahorran hacer una cola en cualquier Casa de Cambio para comprar el CUC al valor vigente en el momento en que mis necesidades se vuelvan imperiosas… Yo tan alérgico a las colas lo agradezco.

Gracias a amistades y familiares mis necesidades más intensas no las satisfago a través de mi modesta remuneración por un mes de labores, pero siento por aquellos, que sin tener esta posibilidad, se aferran como dije anteriormente a la idea de que “cuando haya un único peso las cosas de la noche a la mañana mejorarán”…
Cuba, está en vísperas del cambio prometido y este tema, el de la unificación monetaria, es una de esas transformaciones esperadas.

Yo no pierdo las esperanzas de poder tomarme una cerveza sin la preocupación de ¿Que voy a cocinar mañana?

Vísperas y mis motivos para bloguear

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona

¿Por qué un blog?

Hago un blog como vía para canalizar mis inquietudes, para reflejar la realidad que me circunda, y quizás también para exorcizar demonios a los que debo dejar salir.

Un blog para generar el diálogo y donde el criterio de todos valga. Un blog no porque crea que está de moda (y no es malo que esté de moda), sino porque creo que cada cubano con deseos de escribir y razones para hacerlo debiera tener el suyo. Un blog sin censuras y sin compromisos, un blog para ti, para mí, para todos.

Vísperas fue el nombre que, en elaboración conjunta, apareció como salvación luego de pensar mucho y que otros proyectos fueran desechados.

Nací en vísperas de un aniversario, el de la organización que “manteniendo en alto la guardia” salvaguarda las “conquistas” de la Revolución. Siempre en todas las fiestas de los CDR (Comité de Defensa de la Revolución), aun cuando era muy pequeño me regalaban una botella de cerveza, en aquellos tiempos yo era de los que más bailaba, hoy ya no me regalan cervezas, ni bailo en dichas celebraciones.

Nuestro pueblo siempre está a la espera de algo, en víspera de: que llegue el pollo de la libreta (de abastecimiento) o se aprueben leyes que se parezcan a los tiempos que corren.

Yo sin embargo estoy en Vísperas de que nuestra nación se transforme, que la ley primera sea, precisamente, el respeto a la dignidad plena del hombre y que todos sin excepción nos sintamos dueños de nuestro futuro.

Así, luego de leer mucho y con las premisas ya expuestas comienzo a escribir, a dejar un pedazo de mi y mi pensamiento entero en cada post que escriba para de esa manera contribuir a que ese país soñado esté más cerca…