Cerrando capítulo…

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

porque agradecer, reconforta…

Hablar de lo sucedido en Panamá durante la VII Cumbre de las Américas sería tratar de mojar lo que ya está empapado, prefiero hablar del apoyo recibido por muchos cubanos con acceso a la Red de Redes. Ciertamente este fue algo impresionante, sirva entonces este escrito como forma de agradecimiento a todos aquellos que durante esos días estuvieron atentos a cada una de las publicaciones de este servidor en su muro de Facebook…
Fueron días como deben imaginar llenos de tensiones, entrar en disyuntiva de ser o no ser, de dar a conocer sin pelos en la lengua lo que allí sucedía. Luego de que el objetivo que me motivó a aplicar para participar en el Foro de la Sociedad Civil lo vi tronchado pues ya mi palabra era un hecho que no iba a escucharse en ese escenario, por las razones que todos conocemos, solo me quedaba la satisfacción de escribir, grabar y compartir mis impresiones de lo que estaba aconteciendo, pero temía un poco hacerlo, caminar por el filo de la navaja es una sensación que el cubano siempre tiene y luego de los acontecimientos que precedieron al viaje, la de ser vigilado era otra que no se me quitaba de la mente.
Llegó un momento que fue tanto el sentimiento opresivo, con un poco de vergüenza también que me decidí; primero a pronunciarme pues lo sentía un deber conmigo mismo y luego a graficar mis escritos con las imágenes que mi móvil me permitía tomar, fue así como comenzó el apoyo. Al inicio fueron los más cercanos, felicitándome por la oportunidad que había tenido de participar en ese momento histórico y por otro lado comentando lo que veían allí pasando, poco a poco se fueron incrementando las personas, algunos, nunca habían interactuado, o lo habían hecho muy poco, pero en esos días comenzaron a participar de manera activa cada vez que subía algo a mi muro. A cada momento al abrir el Facebook tenía varias solicitudes de amistades, todas esas personas de una manera u otra se sentían identificadas con lo que leían y veían y yo a cada momento me sentía más comprometido con reportar respondiendo solo a mis preceptos e ideas.
Llegó el momento en el que me pareció, me había multiplicado, mi voz era la de muchos y mi parecer coincidía con aquellos cubanos que no habiendo podido estar sentían que estaban a través de mí…
Por estos días aun recibo mensajes de agradecimiento y lo que más me emocionan, son los mensajes de esperanza, esos que apuestan por una Cuba donde los extremos le sedan espacio al amplio espectro intermedio que se aleja de las trincheras para pensar en una nación donde todos tengamos cabida y que sea ciertamente “con todos y para el bien de todos”.

Gracias nuevamente por todo el apoyo y no hay dudas, como bien coincidimos casi todos, con mucho empeño y un poquito de esfuerzo mancomunado, esa Cuba mejor, cada día, es mucho más posible…

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Disidentes…

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Lázaro Saavedra. Premio Nacional de Artes Plásticas.

(…) La disidencia es una actitud que no necesariamente está dirigida contra algo, sino que más bien implica un desacuerdo o una distancia tomada con un poder o una autoridad política. No entra forzosamente en conflicto directo, sino que se aleja, busca otras vías o espacios de legitimidad (…)
tomado de Wikipedia.

Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

En Cuba atendiendo a lo antes expuesto, disentir es una práctica muy común…
Desde la mesa de la casa; a la hora de los alimentos, en la esquina; conversando desenfadadamente con los amigos, en una cola; ya sea para comprar el pan o para tomar el ómnibus, en cualquiera de los escenarios de la cotidianeidad; es normal disentir, tan normal, que nos olvidamos que el calificativo para definir nuestros reclamos es precisamente ese, también el miedo al vocablo nos ha conllevado a no sentirlo adecuado para definir nuestro actuar en tales casos.
Muchos son los ejemplos que existen de personas que desde su radio de acción disiente dentro de las diferentes expresiones del arte, desde sus páginas en el internet, o desde una reunión en una organización sindical de base o en una reunión del Partido Comunista de Cuba u otra organización política o de “masas”(social). Algunos disienten sobre temas superficiales y otros van más adentro, pero todos lo hacen de una manera constructiva en aras de lograr un país mejor, lleno de oportunidades para todos y donde los males de la nación sean reconocidos en aras de trabajar para erradicarlos.
Pero ser calificado como disidente en Cuba, a pesar de que el disenso sea una práctica común significa muchas cosas, significa ser cuestionado por conocidos, amigos, familiares y autoridades, significa poner a prueba esa red de apoyo que tienes alrededor y hasta poner a prueba tu carácter, tu integridad y hasta dónde eres capaz de llegar por defender una idea que debido a justificadas razones crees acertada.
Consentir, acción de que más de una persona esté de acuerdo con un pensamiento u opinión, es también algo común en La Mayor de las Antillas, es imposible que no sea de esa manera cuando se habla de logros sociales, que moviéndose en un amplio espectro de luces y sombras, la sociedad cubana porta como estandartes, logros que hay que preservar y que cada ciudadano puede sentirse con el derecho de mejorar a través precisamente del disenso.
Muchos pensadores (nacionales e internacionales) desde diferentes aristas del pensamiento, consideran el disenso, como motor impulsor que genera el cambio positivo y que aporta la dialéctica, madre de un futuro más promisorio para todos y donde todos se sientan parte.
Así, de manera normal, vamos caminando por nuestra realidad, moviéndonos desde el consenso al disenso y que en cada uno de estos conceptos se esté gestando el otro, en una relación simbiótica, que a entender de quien escribe, es lo más saludable que le pueda suceder a una sociedad civilizada.
Sueño con un momento que a ratos siento, está a las puertas de una realidad palpable, un momento donde no todos tengamos que asentir con la cabeza y donde prácticas arcaicas le den paso a los nuevos tiempos donde el no estar de acuerdo sea respetado y sea considerado como síntoma de que cualquier obra estás sujeta a mejoras, más cuando se pretende que la obra sea considerada como una obra de todos, con todos y para el bien de todos.
Nadie se puede arrogar el derecho a pensar por otro o a pretender que el otro acate su pensamiento sin que este pase por el proceso de análisis desde la subjetividad de cada quien, hacer eso es pretender que estamos por encima de la autonomía humana.
Disenso y consenso son dos conceptos que dependen uno del otro, se arropan, se unen y funden, en aras de una sociedad mejor, de un país mejor y de una manera más eficaz de gobernar y ser gobernados. Cuando alguien se siente con la total libertad de disentir o consentir, entonces, esa persona se siente parte del proceso y lo defiende con más ganas pues esos dos conceptos son las herramientas más elementales con las que cuenta un ciudadano para la construcción de su entorno, para la transformación de ese entorno que no debiera ser más que la expresión de lo que la persona, quiere, considera o acata…