¿Sueño o realidad? Mejor, tiempo al tiempo.

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Por Taylor E. Torres Escalona

La moneda única es un hecho que cada vez se hace más palpable quizas no en la realidad, pero si al menos en el sueño de quienes ven en ello la solución a un problema demasiado tratado en todos los espacios de discusión y debate, desde las esquinas hasta los órganos de prensa, que a manera de promesa también se hacen eco de este suceso casi inminente por las dimensiones que tiene dentro de nuestro día a día.
Dicho tema se hace obligatorio en cada conversación, sea profunda o superficial,
pues mientras unos especulan como el precio de las mercancías bajará otros aseguran que al final, como reza el dicho popular, el perro será el mismo pero con diferente collar, yo no me apego a ninguna de estas vertientes de la discusión,bastante ya he sufrido la dualidad monetaria como para tomar parte en un lado o el otro. Simplemente me mantengo al margen esperando para que nuestros especialistas den la última palabra, acertada o no, pienso que problema tan profundo debe estar en manos de ellos que conocen bien el estado actual de nuestra economía, prefiero ser de los que se apegan a la idea que las decisiones que se tomen, a largo o corto plazo serán de beneficio para nuestros ciudadanos.

A pesar de lo antes expuesto si creo que es un tema al que se le da largas y que lo cubre una niebla de desinformación como tantos otros que pasan desapercibidos delante de nuestras narices y que en un final fuera cual fuere la decisión tomada acataremos como ley divina.

Hoy en día tan solo puedo dar fe de como el único paso al que la población ya tiene acceso (eso de que ya hay muchas shoping en las que puedo comprar con CUP lo mismo que con CUC) no apunta a mejoría sino a hipocresía marcada, dejando mucho que desear pues con mis modestos 345 pesos de salario no puedo comprar, si no lo que quiera, al menos lo necesario para llevar una vida consecuente a los tiempos que corren.
Se pudiera hablar de que al menos con dicha medida me ahorran hacer una cola en cualquier Casa de Cambio para comprar el CUC al valor vigente en el momento en que mis necesidades se vuelvan imperiosas… Yo tan alérgico a las colas lo agradezco.

Gracias a amistades y familiares mis necesidades más intensas no las satisfago a través de mi modesta remuneración por un mes de labores, pero siento por aquellos, que sin tener esta posibilidad, se aferran como dije anteriormente a la idea de que “cuando haya un único peso las cosas de la noche a la mañana mejorarán”…
Cuba, está en vísperas del cambio prometido y este tema, el de la unificación monetaria, es una de esas transformaciones esperadas.

Yo no pierdo las esperanzas de poder tomarme una cerveza sin la preocupación de ¿Que voy a cocinar mañana?