Mercado de Encantos

Publicado primeramente en el sitio: havanatimes.org

Por: Taylor Emilio Torres Escalona

Muchas son las creencias que le han aportado al cubano las diferentes culturas que se fueron uniendo para formar nuestra nacionalidad. En Santiago de Cuba eso se respira en la personalidad de sus habitantes, en el ambiente de sus empinadas calles.

No son pocos los santiagueros que apuestan por recibir alguna ayuda de esos santos/orishas que nos acompañan en cada instante de nuestra existencia. Para lograr la “ayuda precisada” siempre habrá que hacer una ofrenda o bañarte con alguna hierba o utilizar animales o huevos en una “limpieza”. Generalmente, los “ingredientes del remedio santo” son difíciles de conseguir, pero en Santiago no es así, el nativo sabe que, por un determinado precio, en la intersección de la avenida Martí con la calle Moncada se pueden encontrar cualesquiera de esos elementos “necesarios” para continuar buscando la felicidad sin temerle siquiera al “mal de ojo”, ya sea una paloma, una jicotea, una gallina negra o de guinea, agua bendita o algún aceite con poderes especiales, hierbas como Abre Camino, Rompe Saragüey, Yo Puedo más que Tú, entre otros productos milagrosos, en esa especie de mercado de encantos se pueden encontrar.

Personas de bajos ingresos han encontrado en esos rudimentarios kioscos el sustento para ellos y sus familiares. Caminar por esa calle es una experiencia interesante, pues da la sensación de inmersión en una de nuestras más auténticas realidades.

Este fotorreportaje pretende captar un instante en un día cualquiera de ese pedazo de la ciudad, además de llevar implícita una invitación a visitarlo.

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La Pacotilla

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “pacotilla”, es aquella porción de mercancías que pueden embarcar los marineros, libre de flete o para que se entienda mejor, exenta de pago.
Otra de las acepciones de manera generalizada en todo el mundo de habla hispana, es utilizarla como condicionante para denotar poca calidad en algo o alguien.
Atendiendo a la acepción anterior debiéramos tener cuidado con el vocablo ya que viendo lo que nos rodea sería esta una de las palabras más utilizadas por los cubanos…
Pero hoy quiero hablar sobre ese significado que últimamente se le ha venido otorgando. ¿Cuántas veces no he tenido que escuchar yo –vayaaaaa, estas en el pacotilleo- cuando viene la familia del Extranjero?
Es que pacotilla ahora es todo lo que venga del otro “lado”. Una persona pacotillera es aquella a la que le gusten los accesorios, las marcas y que para algunos coquetea con lo vano; pero el fenómeno va mucho más allá. Hace algunos días un amigo con quien conversaba por Facebook me comentaba que estaba preparando viaje a Cuba y que se aprestaba a salir a comprar la pacotilla, cosa que le era muy tediosa pues tenía que discernir entre amigos y familiares y en que traerle a cada cual, pues cuando uno se va y regresa, tiene que hacerlo de la mejor “manera” y esa manera está condicionada en ocasiones (según mi amigo) por la pacotilla que seas capaz de traer, de igual manera en el mismo hilo de la conversación mi amigo me mencionaba que debía comprarle bloomers a su mamá pues los que le había traído ya hacía casi un año no daban más, eso me puso a pensar, ¿será que pacotilla también se puede entender como necesidades básicas? Un jabón, desodorante, medias, calzoncillos, hasta ropa y zapatos (necesarios) ¿clasifican como pacotilla?
A mi entender debemos tener un poco más de cuidado a la hora de utilizar la palabra, todos, de una manera u otra hemos “pecado” de pacotilleros, esa pacotilla que cuando se convierte en respuesta a nuestras necesidades es un salvavidas que nos llega desde cualquier parte del orbe…
Duele saberse dependiente en ocasiones de esa ayuda a la que muchos denominan pacotilla, pero es la única manera mediante la cual un gran número de cubanos tienen acceso a productos que siendo elementales en otras sociedades aquí pueden ser vistos como lujos.
Las explicaciones a que este fenómeno se haya generalizado saltan a la vista, el bajo salario, la mala calidad de los productos en las tiendas a las que uno puede acudir, las familias numerosas teniendo que vivir todo un mes con menos de 40 cuc, las necesidades básicas no cubiertas , la garantía de la alimentación como batalla frente a otras carencias, etc, pero cada una de estas razones están sujetas a análisis profundos en sí .
Nuestra realidad es cruda, a veces raya en lo grotesco, muchos son los disparates que he visto cometer en nombre de la necesidad, necesidad que amenaza en seguir acompañándonos por largo tiempo. El bienestar de la ciudadanía debe jugar un papel más protagónico para los gestores de políticas en nuestro país. La voz doliente de cada cubano que se encuentra en una encrucijada y problema matemático a diario para llevar un plato lleno a la mesa debe encontrar más espacios para expresarse y no solo eso, también encontrar respuestas.
A lo mejor aún hoy podemos justificarnos con los años más duros del “Período Especial” o en la sombra del “genocida” bloqueo, razones por las cuales nos convertimos en pacotilleros natos y que todavía no nos dejan levantar cabeza.
Mientras Cuba siga pensando con pensamiento de ovejas, mientras nos conformemos tan solo con lo que nos brindan como justificación o el valor solo nos dé para hablar de las inconformidades en las esquinas o bajo la protección del techo hogareño, tendremos que seguir dependiendo del respiro que significa que algún familiar o amigo llegue de otros lares, cargados de pacotilla y que por supuesto, tengamos la suerte de estar incluidos en su lista.