Santiago de Cuba’s Magic Market

Published by first time in havanatimes.org

By: Taylor Torres.

Many are the beliefs from different cultures that merged to give rise to our Cuban identity. In Santiago de Cuba, one can breathe these beliefs in the idiosyncrasies of the locals, in the atmosphere of its steeply-inclined streets.

No few people in Santiago de Cuba hope to be lent a hand by these saints (or “orishas”) who accompany us every moment of our existence. To receive the “needed help,” one need always make an offering, bathe in a certain herb or make use of animals or eggs for a “cleansing.”

The ingredients for such “remedies” are usually hard to come by, but this is not the case in Santiago de Cuba. Locals know that, for a price, any of the needed ingredients can be found at the intersection of Marti Avenue and Moncada Street. There, they can find whatever they need to continue searching for happiness and feel immune to the “evil eye” (be it from a pigeon, turtle or chicken): holy water, oil with special powers and herbs to clear paths, overcome obstacles or defeat a rival, among other miraculous products. That magical market has it all.

Low-income people have found a means for them and their families to get by in these rudimentary kiosks. Walking down this street is an interesting experience, affording one the feeling of an immersion in authentic Cuban reality.

These photos seek to capture a day at this part of town and to invite readers to visit this unique market.

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El temblor de las emociones.

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

Hablar sobre la situación en Santiago de Cuba con respecto a los terremotos sería llover sobre mojado.
Lo más triste de todo es que, sin pasar nada aún las personas estan en un estado bastante deprimente, cuenta mi mamá que ella aunque se pone nerviosa, se mantiene ecuánime, no así mi tía que rompe a llorar cada vez que siente un temblor…
Mi casa es de madera, antigua, espaciosa y hoy en día sirve de refugio a muchos de mis vecinos. Hace unos días, durante la habitual llamada a la casa, me puse un poco más triste de lo habitual pues mi mama me comentó de un programa que alertaba sobre estar preparados que transmitieron por televisión nacional, por la cantidad de trabajo me fue imposible verlo, pero aún cuando es bueno estar alertas eso puso más nerviosa a la familia, pues ellos sienten que es inminente que suceda un sismo de alta magnitud. Mami me comenta también de como le piden, por los medios de comunicación a las familias, que a los niños que envíen a los círculos infantiles, los envíen con una información atada a la muñeca, donde se refleje el nombre de la criatura y de los padres, en caso de…dios nos salve, suceda lo peor, también me comenta que aunque no se suspenden las clases han dejado ver que es decisión de los padres si envían a sus hijos a las escuelas o no… Hablan de comandos de rescate, como apoyo provenientes de otras provincias, de casas de campaña en la plaza Antonio Maceo… No sé si mi mamá está exagerando un poco las cosas por el nerviosismo, espero que no… Igual, aunque se corra el riesgo de sobrecoger un poco más de lo que ya están a los santiagueros, las medidas se deben tomar, eso también da una idea de protección.
Espero también que no pase nada en nuestra amada ciudad y en nuestro hermoso poblado, por eso rezo a diario…nada más queda por hacer, son fuerzas ajenas a nuestro control e impredecibles, por eso, solo nos queda rezar, poner todas nuestras fuerzas en ser escuchados y de esa manera esperar que la amenaza que se cierne sobre nuestros seres queridos desaparezca… yo, por lo pronto, aún cuando se que eso no soluciona nada estoy pensando seriamente en pasarme unos días junto a los míos…

P.S: En todo el día de ayer no tembló, al parecer en lo que va de hoy, tampoco… La ciudad ahora está en calma.

Cuando la institución cultural es una persona…

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Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

Esta isla es rica en muchas cosas, rica, por ejemplo en azúcar, café, tabaco, ron, mulatas… en fin, rica en todo eso que por suerte o no por tanta, se nos conoce en el mundo entero, una de las cosas por las que siento mucho orgullo es por ser un país rico también en historia y más aún en arte y artistas.
A eso último quiero referirme en este post…
Resulta que ya hace un tiempo y por motivo de la entrega de un importante premio allá en Santiago, tuve la oportunidad de conocer a una de esas personas que impactan de solo escucharlo.
Con una carrera consumada de actor en teatro, radio y televisión, profesor de varias generaciones de artistas solo es recordado por pocos a decir de él mismo. De vez en cuando es invitado a alguna premiación, pero, por lo general siempre está en su casa padeciendo sus enfermedades y los achaques de una vejez que no perdona.
Vive en un tercer piso, sus piernas cansadas y enfermas no pueden con tantos peldaños, la soledad a ratos lo deprime, pero, cuando puede salir, supongo vuelve a ser el gran actor, el director, el profesor, todos lo saludan, felicitan, ¡agradecen su existencia! Y él, olvida todas las dolencias, la vejez, la lejanía, en fin, olvida el olvido, le vuelven los aires de señor que se sabe grande en lo que hace.
Impresionante es ver como sus vecinos lo sienten importante, más que importante, lo sienten especial y de esa manera se conducen a él, ayudándolo en todo lo posible y descontentos con la atención que saben merece y no recibe el artista, volviéndose todo reclamos cuando alguien se acerca al lugar y pregunta por Colomé, aun cuando la persona que se acerque sea yo, que solo se puede conformar con escribir estas líneas y esperar a que no caiga esta palabra en terreno muerto, pero así somos los cubanos, solidarios, amigos y sentimentales.
Esta persona hace mucho pide ser movido de ese tercer piso que lo encierra y deprime por su enfermedad en las piernas a la que ningún cirujano ortopédico ha podido encontrar solución.
A mi entender a Jorge Luis Colomé le queda mucho por ofrecer, sobre todo por esa voz potente con la cual nuestra Casa Radial Provincial ganaría tanto en sus dramatizados, me encantaría verlo vital, con deseos de transmitir toda esa sapiencia acumulada en tantos años de trabajo a las nuevas generaciones… no hay que hacer mucho, creo que solo hay que prestarle un poquito más de atención a sus demandas y necesidades.
Las instituciones culturales, con el paso de los años se deterioran, algunas con una leve reparación resuelven, otras necesitan una reparación capital para retomar todo su esplendor, a veces las dejamos perder o se erigen como monumento a la ineficiencia y a las decisiones mal tomadas pero; cuando la institución cultural es una persona, la situación se complejiza hay muy poco tiempo y poco por hacer, antes de que por ley natural la institución, al menos físicamente desaparezca.
A mí me hubiera gustado quedarme más tiempo en Santiago de Cuba, hacer un hábito las visitas a esa casa y de manera humilde, junto a mi pareja, hacerle la vida más agradable a esa persona que por mucho, lo merece.